¿Qué son las Turberas?

Es importante tener en cuenta algunas definiciones para comenzar a entender las turberas. Una de ellas es que la palabra turbera (en inglés “mire“) refiere a los ecosistemas prístinos donde actualmente se sigue formando turba; mientras que la palabra turbal (en inglés “peatland“) refiere a cualquier ecosistema que contiene turba. La turba por su parte (en inglés “peat”), es el sustrato que forma las turberas. La turba es un sustrato de materia orgánica que se forma por causa de la saturación del suelo, donde la vegetación que decae se acumula en la superficie, permaneciendo semi-decompuesta debido a la carencia de oxígeno  y formando un estrato (Succow & Jeschke 1986; Blanco y De la Balze, 2004). Por último, las turberas son un tipo de Humedal, y como tal, se encuentran dominadas por condiciones de saturación constante, por un superavit de agua, y por especies de plantas adaptadas para existir bajo tales condiciones.

Laguna colonizada por Sphagnum falcatulum en turbera de Astelia pumila y Marsippospermum grandiflorum, Isla Herschell, Archipiélago del Cabo de Hornos, Magallanes.

Las turberas proliferaron principalmente en las altas latitudes de los hemisferios norte y sur después del último retroceso glaciar, hace 15.000 a 12.000 años antes del presente. Puesto que el suelo se hallaba saturado o semi-saturado de agua, la vegetación que decayó se acumuló en la superficie, permaneciendo semi-decompuesta debido a la carencia de oxígeno (anaerobismo), formando de este modo un estrato de materia orgánica conocido como turba (Succow & Jeschke 1986; Blanco y De la Balze, 2004).

Por una parte, las turberas tienen una importancia arqueológica, debido a que la turba conserva restos orgánicos en condiciones semidecompuestas, convirtiendo estos ecosistemas en uno de los archivos paleo-biológicos más importantes acerca de la historia del paisaje postglacial.

Por otra parte, la acumulación de turba es un proceso muy lento y es la base para la formación de los ecosistemas de turberas, por lo que  cualquier alteración de su vegetación e hidrología afectará severamente el desarrollo de los mismos. Conteniendo un superavit de agua no tan grande como para producir un cuerpo acuático permanente (e.g. un lago), pero lo suficiente como para mantener los suelos en condiciones húmedas permanentes, las turberas son ecosistemas de transición entre los ambientes terrestres y acuáticos. Sus capacidades de retención y filtración de agua son cruciales para la regulación de las descargas de nutrientes en las cuencas, para la purificación del agua y para la prevención de inundaciones. Las turberas representan una de las reservas de agua más efectivas del planeta, reteniendo >90% de su peso en agua.

Turba de Tetroncium magellanicum en Lago Vargas, Aysén

También debido a que sus suelos están formados por la acumulación de materia orgánica, estos ecosistemas representan también eficientes reservas planetarias de carbono -Corg-, cubriendo sólo 3% de la superficie terrestre (4.16 x 106 km2) pero almacenando 15% a 30% (550-600 Gt) del carbono orgánico total presente en los primeros 30 cm de la litosfera (Joosten & Clarke, 2002).

Para ver detalles de las funciones y procesos en las turberas, haz click sobre la imagen

Por ende, dependiendo de su balance ecológico e hidrológico, las turberas pueden contribuir o aminorar el calentamiento global del clima. La destrucción y degradación de las turberas, por causas antropogénicas o naturales, puede convertir esto ecosistemas en emisores de gases de efecto invernadero, no sólo de dióxido de carbono, (CO2, la forma gasificada de Corg), sino también de metano (CH4), el cual tiene un efecto en el calentamiento global 23 veces más alto que el dióxido de carbono (IPCC-International Panel on Climate Change 2007).

Por ultimo, las turberas presentan una enorme biodiversidad específica, por lo cual conceptos clave para su clasificación deben ser considerados de forma global, i.e. aquellos que tratan sobre sus procesos de formación, pero llevados a cabo localmente, a fin de integrar sus características ecológicas específicas y generar medidas de protección apropiadas.

Turba de Oreobolus obtusángulus en una turbera de Villa O’Higgins, Aysén

En Chile la mayoría de los ecosistemas de turberas permanecen bajo condiciones prístinas y regiones ecológicas como la Patagonia Chilena, donde estos ecosistemas ocupan cerca de 4.600.000 ha, significando un 70% del total de estos ambientes en Chile (CONAF et al. 1999b, actualizado en 2010) permanecen aún sin ser estudiadas ni visibilizadas, (CONAF, 1996) enfrentando por ello una alta vulnerabilidad, especialmente frente a intereses extractivos de entidades públicas (INIA-Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, SERNAGEOMIN- Servicio Nacional de Geología y Minería) y de empresas privadas nacionales y extranjeras (Rodriguez & Gabriel, 2016).

Fuentes:

Blanco, D. y De la Balze, V. (Ed.) (2004): Los turbales de la Patagonia. Bases para su inventario y la conservación de su biodiversidad. Buenos Aires: Wetlands International. Available online at www.worldcat.org/oclc/163883710, checked on 5/2/2013, 35 pp.

CONAF; CONAMA; BIRF (1999a , actualized in 2010): Catastro y Evaluación de Recursos Vegetacionales Nativos de Chile. Informe Regional. Undécima Región de Aysén. Proyecto CONAF; CONAMA; BIRF. With assistance of Universidad Católica Temuco, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Austral de Chile. CONAF-Corporación Nacional Forestal; CONAMA-Comisión Nacional del Medioambiente; BIRF. Santiago de Chile, 89 pp.

CONAF; CONAMA; BIRF (1999b, actualized in 2010): Catastro y Evaluación de Recursos Vegetacionales Nativos de Chile. Informe Nacional con Variables Ambientales. Proyecto CONAF; CONAMA; BIRF. With assistance of Universidad Católica Temuco, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Austral de Chile. CONAF-Corporación Nacional Forestal; CONAMA-Comisión Nacional del Medioambiente; BIRF. Santiago de Chile, 91 pp.

IPCC-International Panel on Climate Change (2007): Zusammenfassung für politische Entscheidungsträger. Synthesebericht der Klimaänderung 2007: Wissenschaftliche Grundlagen. Beitrag der Arbeitsgruppe I zum Vierten Sachstandsbericht des Zwischenstaatlichen Ausschusses für Klimaänderung (IPCC). IPCC-International Panel on Climate Change. Valencia-España, 109 pp.

Joosten, H. and Clarke, D. (Ed.) (2002): Wise use of mires and peatlands. Background and principles including a framework for decision-making. [Finland]: International Mire Conservation Group; International Peat Society, 304 pp.

Rodriguez, A. C.; Gabriel, M. 2016: Mires exploitation and destruction in Chilean Patagonia as a consequence of insufficient environmental regulations. Bulletin N° 1610. International Mire Conservation Group-IMCG. Alemania.

Succow, M. und Jeschke, L. (Ed.) (1986): Moore in der Landschaft. Entstehung, Haushalt, Lebewelt, Verbreitung, Nutzung und Erhaltung der Moore. 1. Aufl., 1.-20. Tausend. Leipzig [u.a.]: Urania-Verlag, 268 pp