Turberas terrestrializadas-elevadas

Las turberas terrestrializadas-elevadas han sido ampliamente reportadas en la literatura científica (Succow und Jeschke, 1986; Schumann and Joosten, 2008; Grootjans et al., 2010; Zhang et al., 2012) y clasificadas como turberas primarias debido a su origen geogenético.  En la Patagonia Chilena, aún cuando  su origen radica en procesos de terrestrialización., domina un desarrollo actual ombrogenético en estas turberas. Debido a esto, les llamamos “turberas terrestrializadas”. Estos ecosistemas son típicos en zonas montañosas de la Región de Aysén. Ellos se han originado a partir del derretimiento de ventisqueros y trozos de hielos gigantes, que quedaron anclados en depresiones del paisaje subandino cercano a la costa (donde hoy prima una alta pluviosidad), tras el retroceso de los hielos durante la última deglaciación.  Estas piezas de hielo formaron lagunas al derretirse.  Cómo en todo cuerpo acuático léntico, parte de la materia orgánica y mineral  de diversa composición que entra al agua, se convierte en sedimentos, depositándose en el fondo. Esta materia forma un sustrato conocido como gyttja orgánica. Con el paso del tiempo, la gyttja orgánica se acumula, se mezcla con el agua y lentamente reemplaza el volumen ocupado por esta, formando un horizonte nuevo que crece verticalmente en el fondo del cuerpo de agua. Adicionalmente, contribuyen a este proceso los restos de plantas aportados desde la orilla hacia el centro (por la vegetación que crece o flota en las orillas del cuerpo de agua) y viceversa (por las plantas acuáticas que ocupan la zona central del cuerpo de agua y que se expanden hacia las orillas). Una vez que el estrato formado por estos sustratos es suficientemente grueso como para emerger sobre el nivel del agua, las especies de vegetación semi-acuática comienzan a colonizar el ecosistema, y consecuentemente la formación de turba comienza, desplazando la previa formación acuática de gyttja orgánica hasta que el lago o laguna remanente desaparece. Normalmente, una laguna o lago central remanente y “colchones” flotantes de vegetación pueden ser encontrados  en las turberas terrestrializadas-elevadas.

Los altos niveles de precipitación en las áreas costeras cercanas al archipiélago de Aysén (e.g. 2700 a 3300 mm al año han sido reportados por la DGA en las desembocaduras de los ríos Pascua y Baker respectivamente) favorecen la formación de vegetación típica de turberas ombrogenéticas elevadas en las turberas terrestrializadas-elevadas, presentando estas últimas una morfología convexa. Por ello decimos que su condición elevada es un estado de sucesión a la terrestrialización, bajo la cual la influencia de los altos niveles de precipitaciones superan aquellos del agua de la turbera y de los lagos o lagunas remanentes. en las turberas terrestrializadas-elevadas.

Vegetación actual

Las turberas terrestrializadas-elevadas se caracterizan por una gradiente vegetacional que comienza dominada por especies de ciperáceas, (C. magellanica) y juncáceas (T. magellanicum) en los bordes menos saturados de la turbera. La gradiente continía hacia el centro con cojines del musgo Sp. magellanicum, y termina cubierta por vegetación pulvinada de A. pumilaD. fascicularis la cual normalmente se convierte en un colchón flotante que poco a poco cubre al cuerpo de agua remanente. En las turberas terrestrializadas-elevadas, similar a lo reportado sobre turberas de Magallanes y Tierra del Fuego (Kleinebecker, 2007; Abel, 2009; Teltewskaja, 2010; Grootjans et al., 2010), la especie A. pumila crece sobre el musgo Sp. magellanicum, reemplazando aquella a este último y formando así la vegetación viva más actual.

Hidrología

Un pequeño lago central es el componente hidrológico distintivo de las turberas terrestrializadas-elevadas. Sin embargo, estas turberas en su fase elevada actual están mayormente influenciadas por las precipitaciones, aún cuando es correcto hablar de fuentes mixtas de irrigación. Debido a su ubicación subandina, estos ecosistemas también reciben aportes laterales del relieve circundante. El nivel del agua del suelo observado en turberas terrestrializadas-elevadas de la Región de Aysén fue de 15±16 cmbs, sin variaciones sobre las zonas de morfología concava de la turbera. Un esquema simplificado y estereotipado de una turbera terrestrializada-elevada es exibido en la figura siguiente:

Tipos de Turba y Estratigrafía 

Estos ecosistemas pueden sobrepasar los 300 cm de profundidad, presentando horizontes de turba ombrogenética del tipo pulvinada, sobre un horizonte de turba amorfa ubicado encima de un horizonte gyttja orgánica (evidencia del antiguo lago o laguna), todo ello sobre arena gruesa a fina. Las turberas terrestrializadas-elevadas son menos propensan a inundaciones, percolación y escorrentía que las demás turberas, presentando horizontes homogéneos y menos variaciones en sus sustratos. Sus grados de decomposición varían de H3 a H8 en el material de turba no-amorfo. La acumulación de turba ocurre en horizontes amplios a lo largo de la turbera. el sustrato más característico en la gytjja orgánica, formada por aportes orgánicos que decantaron en el fondo del cuerpo de agua léntico. Aparte de la gyttja orgánica, tipos de turba ombrogenética y geogenética pueden ser detectados en turberas terrestrializadas-elevadas. Entre los tipos de turba ombrogenética, la más comunes son turba pulvinada, turba de Sphagnum magellanicum  y turba de Ericaceas. El tipo de turba geogenética más común es la rurba de radicelas. Es difícil definir si la turba amorfa presente en estos ecosistemas se originó mediante la inyección de oxígeno producida por el sistema radicular de la arénquima Astelia pumila o debido a una fluctuación de larga duración en el nivel del agua de la turbera en el pasado. Estas turberas muestran una amplia presencia de turba pulvinada en sus horizontes superiores, mientras que debajo presentan amplios horizontes de turba amorfa y depósitos marginales de turba de Ericaceas, de radicelas y de Sphagnum magellanicum, muchas de ellas mezcladas entre sí o encapsuladas en material amorfo, Pese a que la especie A. pumila es la principal en las turberas terrestrializadas-elevadas, aquellos restos de plantas aislados que permaneces en los horizontes  inferiores sugieren que la terrestrialización  de estos ecosistemas fue dominada por otras especies. A. pumila tiende a colonizar sitios donde las especies Sphagnum magellanicum, Carex magellanica, Oreobolus obtusangulus y otras plantas formadoras de turba ya desarrollaron un horizonte de suelo turboso. Puesto que A. pumila prefiere sitios saturados pobres en nutrientes para asentarse, es probable que el actual material amorfo haya sido formado por la turba de aquellas especies que aún pueden ser recolectadas de forma aislada en los horizontes inferiores (Ericaceas, radicelas y Sphagnum magellanicum). En otras palabras, es posible que estos sustratos hayan tenido un grado de decomposición menor antes de que A. pumila se estableciera en ellos, y que habiendo sido decompuestos mediante la actividad bacteriana gatillada por el sistema radicular de esta especie. De acuerdo a sitios examinados en Aysén, los sustratos que subyacen a las turberas terrestrializadas-elevadas se caracterizan por un valor pH promedio de 4.2±0.5. Para mayor información sobre los sustratos en estas turberas por favor consultar el documento Tipos de sustratos en las turberas de Patagonia: una herramienta para su reconocimiento.

 

Referencias:

Abel, S. (2009): Untersuchungen zur Wurzelökologie, Biomasse und Nährstoffverteilung von Astelia pumila in einem Polstermoor in Feuerland. Master Thesis (unpublished). Ernst-Moritz-Arndt Universität Greifswald, Greifswald. Institut für Botanik und Landschaftsökologie, 65 pp.

Grootjans, A.; Iturraspe, R.; Lanting, A.; Fritz, C. (2010): Ecohydrological features of some contrasting mires in Tierra del Fuego, Argentina. In Mires and Peat (6), pp. 1–15.

Kleinebecker, T. (2007): Patterns and gradients in South Patagonian ombrotrophic bog vegetation. Dissertation zur Erlangung des Doktorgrades der Naturwissenschaften in Fachbereich Geowissenschaften. Westfälischen Wilhelms Universität Münster. Mathematisch Naturwissenschaften Fakultät, 116 pp.

Schumann, M. and Joosten, H. (2008): Global Peatland Restoration. Manual. Institute of Botany and Landscape Ecology, Greifswald University. Greifswald, 68 pp.

Succow, M. und Jeschke, L. (Ed.) (1986): Moore in der Landschaft. Entstehung, Haushalt, Lebewelt, Verbreitung, Nutzung und Erhaltung der Moore. 1. Aufl., 1.-20. Tausend. Leipzig [u.a.]: Urania-Verlag, 268 pp.

Teltewskaja, A. (2010): Paläoökologische Untersuchungen zur Sukzession von Sphagnum-Mooren zu Astelia-Polstermooren in Tierra del Fuego, Argentinien. Master Thesis (unpublished). Ernst-Moritz-Arndt Universität Greifswald, Greifswald. Institut für Botanik und Landschaftsökologie, 110 pp.

Zhang, Y.; Cui, B.; Lan, Y.; Han, Z.; Wang, T.; Guo, A. (2012): Four terrestrialization characteristics of Baiyangdian Lake, China. In Procedia Environmental Sciences 13, pp. 645–654.

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